Lo que debes saber sobre la costra láctea

Tener un bebé puede ser preocupante ya que son sensibles y vulnerables a muchas cosas. Sin embargo, no hay porqué desesperar ya que la mayoría de las condiciones que se presentan son curables y tratables. Una de las más comunes cuando el bebé acaba de nacer es la dermatitis seborreica, denominada costra láctea cuando solo aparece en el cuero cabelludo.

La costra láctea es una manera coloquial de denominar esta afección. Puede aparecer también en la cara, detrás de las orejas y alrededor de la zona del pañal, denominándose entonces una dermatitis seborreica. Esta suele aparecer entre las dos semanas y los doce meses de vida del bebé. Se muestra con manchas en la piel de color rojizo o amarillento que se descaman y son muy grasosas. Estas manchas tienen aspecto parecido a las costras lo que puede hacer que parezcan molestas, pero no suele producir picazón en los infantes.

Las causas en los niños no necesariamente son las mismas que en los adultos, aunque haya cosas en común. Una causa es que es posible que haya ocurrido algún cambio hormonal en la mamá cuando estaba embarazada que estimuló las glándulas sebáceas del niño. Por esta razón, hay una sobreproducción de grasa y por ende una acumulación del hongo Malassezia. También puede estar causado por las hormonas que el bebé absorbe al momento de nacer. Diagnosticar esto es sencillo, y muchas veces no es necesario asistir al doctor.

El tratamiento suele ser fácil de llevar a cabo ya que en los bebés esta condición mejora rápidamente. Lo que se aconseja es lavarlo una vez al día con champú para bebé que sea suave, no tenga fragancia, tenga un pH ácido, hipoalergénico y que no irrite los ojos. Si se desea extraer las escamas se puede hacer con un cepillo de dientes blando, y es muy importante hacerlo delicadamente. Si las escamas no salen así, otra opción es humedecerlas con aceite mineral, dejarlo reposar por dos horas y luego lavarle el pelo normalmente. También se podrían utilizar otros champús más fuertes que contengan sulfuro y ácido salicílico, pero como pueden ser irritantes, es mejor utilizarlos pocas veces. Recuerda no utilizar nada sin haberlo consultado con un pediatra.

Si esta condición no mejora, o se comienza a expandir hacia otras áreas del cuerpo como cara y axilas, es necesario asistir a un doctor. En la consulta, el médico querrá saber cuándo apareció la costra láctea, qué se ha hecho para cuidarla, qué productos se han utilizado y con qué frecuencia se le lava el pelo al bebé. Es posible que luego de haber identificado la condición, recomiende utilizar un champú medicado o cremas tópicas suaves antifúngicas (que mata hongos) o con esteroides.

En algunos casos, las zonas con esta irritación pueden llegar a infectarse. Por esto, se debe mantener monitoreado al bebé y llevarlo al médico si empeora la erupción, supura o está caliente al tacto. 

Aunque la dermatitis seborreica mejore, es posible que vuelva a aparecer durante la pubertad o la adultez en forma de caspa. Recordemos que esta condición puede ser tratada, pero es incurable. No es motivo de preocupación, pues es una afección que no representa peligro para el bebé, no es contagiosa y que es muy normal. No está causada por una mala higiene ni por lavarlo de manera incorrecta, y cuando desaparece, lo hace sin dejar ninguna cicatriz.

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